Crítica de Cine: Amores Materialistas (Materialists)

 




Crítica de Cine: Amores Materialistas (Materialists)

Por: Benjamín Gavarre Silva


Ficha Técnica Básica

  • Dirección y Guion: Celine Song
  • Elenco Principal: Dakota Johnson (Lucy Mason), Chris Evans (John Finch), Pedro Pascal (Harry Castillo)
  • Casas Productoras Principales: A24, Killer Films (Christine Vachon, Pamela Koffler), 2AM, en coproducción con inversores como Access Entertainment y Ley Line Entertainment.
  • Distribución: A24 / Sony Pictures International / HBO Max.

El amor en los tiempos del hipercapitalismo: ¿Sátira o Cliché?

Amores Materialistas se sitúa en una incómoda frontera genérica: no es la típica comedia romántica ligera para evadir el fin de semana, pero tampoco logra la profundidad psicológica que el público esperaba de Celine Song. Inspirada libremente en la breve experiencia de la propia directora como casamentera en Nueva York, la cinta intenta retratar el amor no como un ideal romántico, sino como una transacción financiera de alta gama dentro de una sociedad obsesionada con el estatus.

1. El Triángulo de Estereotipos

La película descansa sobre tres arquetipos encarnados por estrellas de Hollywood que juegan deliberadamente a romper (o estirar) sus zonas de confort:

  • Lucy (Dakota Johnson): Una actriz frustrada reconvertida en una exitosa y cínica casamentera de la agencia élite Adore. Lucy se debate constantemente entre su fachada de sofisticación neoyorquina (marcada desde el inicio por el labial costoso frente al espejo) y una profunda depresión latente, detonada por los casos de abuso y los límites morales que cruzan sus propios clientes adinerados.
  • John (Chris Evans): En las antípodas de su pulcra imagen de superhéroe, Evans interpreta a un actor fracasado y mesero de banquetes que vive el reverso del "sueño americano". Rodeado de roomies grotescos y groseros (en un departamento neoyorquino que es el vivo retrato de la precariedad higiénica), John representa la autenticidad económica frente a la pulcritud plástica del sistema.
  • Harry Castillo (Pedro Pascal): El pretendiente "Unicornio". Un financiero multimillonario que cumple con el estándar absurdo del "10/10". Pascal aborda el personaje con un carisma magnético que subvierte el clásico estereotipo del latino en Hollywood, aunque el guion lo somete a las obsesiones estéticas de la élite, llevando al extremo el requisito de la altura (hasta el punto satírico e inquietante de sugerir la cirugía de alargamiento óseo para ganar unos centímetros).

2. La Deconstrucción del "Oso" Matrimonial

Uno de los puntos más agudos de la propuesta de Song es la crítica demoledora a los rituales nupciales de la alta sociedad estadounidense. La escena de la boda, con invitados coreando de manera patética música comercial al estilo de Neil Diamond, expone la desconexión total entre el rito social y el verdadero significado del compromiso. En el universo que Lucy maneja, el matrimonio es un contrato de absorción de bienes donde las personas exigen requisitos para sus parejas como si estuvieran configurando un automóvil de lujo o una suite de hotel, estrellándose inevitablemente contra la realidad de su propia mediocridad.

3. Del Cavernícola al Error de Inversión

El marco narrativo de la película resulta, por decir lo menos, desconcertante. Esa introducción y cierre con dos actores disfrazados de cavernícolas en una cueva —que en su tosquedad roza el estereotipo racista de lo "latinoamericano o periférico" en comparación con la opulencia de Nueva York— intenta establecer una tesis antropológica: el matrimonio es un rito primitivo de posesión.

Este prólogo se conecta directamente con el desenlace, cuando tras la abrupta y predecible huida de Harry hacia Islandia (abrumado por las exigencias de un sistema que él mismo sostiene), Lucy regresa con John. El anillo improvisado con una flor y la propuesta de John invitándola a "cometer un gran error de inversión" se lleva el triunfo del amor romántico, pero deja un sabor agridulce. El amor gana, pero las condiciones materiales de la pareja no van a cambiar mágicamente.


Recepción Crítica y Desempeño

A pesar del peso de sus tres nombres protagónicos, Amores Materialistas ha tenido un paso más bien tibio por las audiencias y la crítica especializada. Aunque se valoró positivamente la química actoral entre Johnson, Evans y Pascal, la película fue acusada de sufrir serios altibajos en su ritmo (lo que justifica la necesidad del espectador de adelantar algunas escenas predecibles).

La crítica internacional la calificó como una propuesta "sobreescrita", donde los diálogos excesivamente teatrales y la solemnidad visual de la dirección chocaban con la energía ligera que la trama exigía. Al final, la cinta se queda a caballo entre dos mundos: es demasiado cínica para los amantes de la comedia romántica tradicional y demasiado predecible para quienes buscaban un drama de autor con verdadera profundidad.

No es de extrañar que haya pasado desapercibida en los algoritmos y los tops de visualización de HBO; es una obra que, queriendo criticar la superficialidad de las mercancías, terminó convirtiéndose en un producto de consumo dominical bastante convencional.

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