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jueves, 14 de mayo de 2026

EUPHORIA: RESEÑA EN ESPAÑOL

 

Euphoria: El Neón que Ciega y el Abismo que Cansa Por Benjamín Gavarre | cineteatrocritica.blogspot.com    | CINEDEBATE

Comencé a ver Euphoria hace ya lo que parece una eternidad. Como a muchos, el imán fue inmediato: escenas de una crudeza visual inédita, desnudos integrales, violencia y una omnipresencia de sustancias que hacían que el título pareciera una ironía trágica. No era solo éxtasis; era una enciclopedia del exceso. Sin embargo, tras el deslumbramiento inicial por sus formas, queda la pregunta: ¿hacia dónde nos lleva este viaje de autodestrucción?

La Maestría Técnica: Un Triunfo de la Forma Si algo es incuestionable en la visión del creador y director Sam Levinson, es que la serie entra por los ojos con una fuerza brutal. La edición de escenas, a cargo de editores como Julio C. Perez IV, es un prodigio: va de aquí para allá, rompe la linealidad y sorprende con una narrativa fragmentada que emula la confusión de sus personajes.

La fotografía de Marcell Rév utiliza la luz no solo para iluminar, sino para crear estados de ánimo; esos azules eléctricos y rojos saturados son ya parte del ADN visual de esta década. A esto se suma el trabajo de Doniella Davy en el maquillaje y Heidi Bivens en el vestuario, que se convirtieron en tendencias globales. Es una serie que se ve y se siente como un sueño febril, apoyada por la música atmosférica de Labrinth, que en las primeras temporadas lograba esa mezcla exacta entre melancolía y pulso cardíaco.

El Abanico de la Desgracia El elenco ha sido el gran acierto. Zendaya, en su papel de Rue Bennett, entrega una actuación tan visceral que por momentos agota; su drogadicción es un pozo sin fondo que no ofrece tregua al espectador. Por otro lado, Jacob Elordi se ha consolidado como la gran estrella —el galán de 1.96 metros que ahora es ubicuo— interpretando a un Nate Jacobs cuya relación con su padre, Cal Jacobs (un impecable Eric Dane), es uno de los puntos más oscuros y mejor logrados. Aquel capítulo del romance truncado del padre en su juventud es, posiblemente, de lo más humano y hermoso de la serie.

Sin embargo, el guion también se pierde en un "catálogo de pretensiones". Maddy Perez (Alexa Demie) brilla con su carisma hiperfabricado, mientras que Cassie Howard (Sydney Sweeney) parece atrapada en una espiral donde el deseo se confunde con la falta de talento o identidad. Mención aparte merece Hunter Schafer como Jules Vaughn, un personaje trans que rompe estereotipos, aunque su "mancuerna equívoca" con Rue termine siendo un círculo vicioso.

Lo Mejor vs. Lo Peor: El Juicio Crítico Lo mejor: La capacidad de la serie para capturar la ansiedad moderna y la soledad en la era digital. Es valiente, visualmente revolucionaria y no teme incomodar.

Lo peor: El exceso gratuito. Muchos críticos señalan que la serie ha cruzado la línea hacia la "pornografía del trauma", donde el estilo intenta compensar un guion que se vuelve repetitivo y nihilista. La violencia en las temporadas más recientes se ha vuelto casi insoportable.

Ver a Nate Jacobs perseguido por la mafia o a Rue enterrada hasta el cuello en una situación límite, nos hace cuestionar si queda algo de humanidad. La serie parece haber envejecido prematuramente debido a las largas pausas entre temporadas, perdiendo esa brújula que la hacía un hit indiscutible. Al final, me recuerda a esa vieja película, Born to Win (Nacidos para ganar/perder). Nos prometieron euforia, pero nos entregaron un horizonte de horizontes lamentables donde todos terminan perdiendo.